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Jornadas Itinerantes nuestro Derecho a la Salud Integral

Te invitamos a la charla de “Derecho a la salud, salud ambiental, bienestar humano y cáncer.”

En está ocasión nos acompaña Emanuel Leal de Biosfera México

http://biosferamexico.org/

Te esperamos en Museo Casa de la Memoria Indómita, Regina no. 66. Colonia Centro. 06000 Cuauhtémoc, México, D.F. Metro Pino Suárez. El sábado 27 de septiembre a las 16:00 hrs.
Entrada libre

https://trascendiendoresilencia.wordpress.com/2014/09/15/necesidades-humanas-bienestar-humano/

“La salud es un derecho, no un privilegio”

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Derecho a la Salud, Derecho al Agua.

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Por Leticia Gaspar Fernández.

El derecho a la salud incluye el acceso a una atención sanitaria oportuna, aceptable, asequible y de calidad satisfactoria. El derecho a la salud significa que el Estado debe de crear las condiciones que permitan que todas las personas puedan vivir lo más saludable posible. El derecho a la salud no debe de entenderse a estar sano (OMS).

Según la observación general, el derecho a la salud incluye cuatro elementos:

  1. Se deberá contar con un número suficiente de establecimientos, bienes y servicios públicos de salud, así como de programas de salud.
  2. Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles a todos. La accesibilidad comprende cuatro dimensiones superpuestas:

No discriminación

Accesibilidad física

Accesibilidad económica

Acceso a la información

  1. Todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiada y sensible a los requisitos de género y el ciclo de vida.
  2. Los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser apropiados desde el punto de vista científico y medico y ser de buena calidad.

Los estados deben adoptar medidas para avanzar hacia la realización del derecho a la salud de conformidad con el principio de realización progresiva. Esto significa que deberán adoptar medidas deliberadas, concretas y especificas hasta el máximo de los grupos vulnerables o marginados.

Mientras tanto, el agua potable es el agua utilizada para beber y cocinar, así como para la higiene personal y fines domésticos. Según el PNUD, 1.100 millones de personas no tienen acceso al agua potable y 2.600 millones no disponen de sistemas de saneamiento, como letrinas.

En noviembre de 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales adoptó la Observación General nº 15 sobre el derecho al agua. El artículo I.1 establece que “El derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna”. El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos

La OMS alerta de los efectos del cambio climático sobre la salud y afirma que el 25% de la mortalidad global en el mundo está ligada a la falta de acceso al agua potable, al mal saneamiento y a la contaminación atmosférica.

Aquí te recomendamos este corto animado:

Historia que narra la lucha de los pueblos por el agua y la vida, y de quienes la arrebatan de las bocas de los mas necesitados.
El mito de la Abuela Grillo cuenta que en un principio, la abuela de los ayoreos era un grillo llamado Direjná. Era la dueña del agua, y donde ella estaba, también estaba la lluvia. Sus nietos le pidieron que se fuese. Cuando lo hizo, todo fue calor y sequedad. La abuela Grillo decidió vivir en el segundo cielo y desde allí es capaz de enviar lluvia cada vez que alguien cuenta su historia.

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Mujer y Derechos Laborales

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Por Casandra Rodríguez Arias

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), así como la Ley Federal del Trabajo (LFT), establecen una serie de derechos que se deben garantizar a todos los mexicanos, sin importar el estado al que pertenezcan y aún cuando las leyes de cada estado difieran de lo establecido por la Constitución, siendo ésta considerada la Ley Suprema del país (Art. 133). Estos derechos aplican tanto a hombres como a mujeres, sin embargo, en el caso de las mujeres, es importante hacer énfasis en algunos lineamientos, ya que suelen seguir siendo ignorados en muchos de los contextos en los que éstas se desenvuelven.

Las mujeres tienen los siguientes derechos laborales, los cuales deben ser respetados y garantizados:

  • El derecho a elegir libremente profesión y empleo.
  • El derecho a la igualdad laboral y sustantiva entre mujeres y hombres (Art. 2º, 56 y 164 LFT; y Artículos 4º y 123, fracción VII CPEUM).
  • El derecho a las mismas oportunidades de empleo, inclusive a la aplicación de los mismos criterios de selección.
  • El derecho a un trabajo digno.
  • Que no exista discriminación por origen étnico, género, edad, discapacidad, condición social, condiciones de salud, religión, condición migratoria, opiniones, preferencias sexuales o estado civil.
  • Derecho a condiciones óptimas de seguridad e higiene para prevenir riesgos de trabajo (Art. 2º LFT; y Art. 123 CPEUM).
  • Acceso a la seguridad social.
  • Derecho a un trabajo libre de violencia.
  • Derecho a igual remuneración, inclusive prestaciones, y a igualdad de trato con respecto a un trabajo de igual valor, así como a igualdad de trato con respecto a la evaluación de la calidad de trabajo
  • El derecho a por lo menos 1 día de descanso a la semana.
  • El derecho al ascenso, a la estabilidad en el empleo y a todas las prestaciones.
  • Derecho a vacaciones y prima vacacional (6 días mínimo después de un año de servicio).
  • Recibir un aguinaldo.
  • Tener una jornada laboral de máximo 8 horas al día
  • Recibir capacitación y adiestramiento.

Sumado a esto, las mujeres también tienen derechos laborales por maternidad, los cuales son:

  • Las mujeres embarazadas o en período de lactancia no deben de trabajar en labores insalubres o peligrosas (es decir, las que por los materiales químicos y composición de la materia prima utilizada o por condiciones físicas son capaces de afectar la salud física y mental de la mujer o el lactante o el producto en gestación), y tampoco en horarios después de las diez de la noche ni en horas extraordinarias. Además, se les debe respetar su salario, prestaciones y derechos durante este período.
  • Las mujeres embarazadas no realizarán trabajos en los que haya que levantar, tirar o empujar grandes pesos, que produzcan trepidación o estar de pie durante largo tiempo.
  • Tendrán un descanso de seis semanas anteriores y seis posteriores al parto, en los que percibirán su salario íntegro.
  • El descanso se alargará en los casos en los que no puedan trabajar a causa del embarazo o el parto. Durante lo que dure este tiempo, tendrán derecho al 50% de su salario por un periodo no mayor de 60 días.
  • Tienen derecho a regresar al puesto que desempeñaban siempre que no haya transcurrido más de un año de la fecha de parto.
  • Los periodos pre y post natales se deben de tomar en cuenta en la antigüedad.
  • Derecho al servicio de guardería infantil.
  • A no ser despedida la trabajadora o coaccionada directa o indirectamente para que renuncie, por estar embarazada, por cambio de estado civil o por tener el cuidado de hijos menores (Artículo 132, fracción XXVII Bis LFT).

No obstante, en nuestro país, las mujeres hoy en día se siguen enfrentando a una gran cantidad de desigualdades en el mercado laboral, tales como la discriminación y bajos salarios, además de que destinan más horas que los hombres al trabajo remunerado y doméstico, tal como lo muestra una serie de datos publicados por el periódico El Universal en el año 2014:

“De acuerdo con datos de la CEPAL, el trabajo total de la mujer en México (remunerado y no remunerado) suma 63 horas a la semana, contra 53 del hombre, 19% más.”

En nuestro país, 4 de cada 10 trabajadores con empleo es mujer, con un ingreso promedio de 30.8 pesos por hora trabajada, cifra 2.2% inferior al ingreso masculino, mientras que el 65.3% de las mujeres que trabajan ganan hasta tres salarios mínimos, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI.

Alfonso Bousas, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, especialista en materia laboral, menciona que la mayor presencia de la mujer en el mercado laboral no quiere decir mayor privilegio. Uno de los factores a los que se enfrenta la mujer en el mercado laboral, es la diferenciación de actividades por razones de género, en ese sentido la mujer se ve afectada, no tiene las mismas oportunidades de ascenso, de promoción y de calificación que tiene el varón.

Para Pedro Borda, director general de la Asociación Mexicana de Dirección de Recursos Humano (AMEDIRH), México es un país muy machista, a pesar de que la población ya es mayoritariamente de mujeres.

Por otro lado, se reporta que entre un 15% y 25% de los puestos directivos de las organizaciones en México están ocupados por mujeres, tasa inferior al de otros países latinoamericanos como Perú, Venezuela, Puerto Rico y Guatemala que tienen más del 30%.

En México falta mucho por hacer para que la mujer pueda acceder a los puestos directivos no sólo por parte de las empresas y las organizaciones, sino también de las propias mujeres que hoy tienen más oportunidades para acceder al mundo corporativo. Cada vez más mujeres están mejor preparadas, hoy el 50% de la población universitaria es femenina y el 52% de la población en maestrías y doctorados son mujeres.

Mónica Flores, directora general de ManpowerGroup Latinoamérica, empresa especializada en recursos humanos a nivel internacional, señala que las mujeres que aspiren a altos puestos directivos en cualquier organización, deben aprender a dejar de sentirse culpables por no estar en casa, por no dedicar suficiente tiempo a los hijos, por no atender al esposo, por no estar perfectamente insertadas en el papel del hogar, que es un papel muy difícil y de gran valor.

En opinión de la especialista, las mujeres “tenemos habilidades y lo que nos hace falta es empoderarnos de ellas, fomentar el cambio de cultura en los varones para que sean mucho más empáticos cuando la esposa trabaje, para dejarlos participar mucho más en las tareas domésticas y en las tareas de educación y atención de los hijos que a veces las mujeres somos las que nos apropiamos de esa chamba y no dejamos que ellos participen”.

A pesar de las dificultades, la mujer debe aprovechar las oportunidades que ofrece su mayor participación en el mercado laboral y no dejarse vencer por paradigmas, por modelos culturales del pasado, atreverse a romper moldes que impiden su crecimiento y que violan sus derechos laborales.

Referencias:

Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET). Derechos laborales. Recuperado de: http://www.profedet.gob.mx/profedet/derechos.html

Instituto Nacional de las Mujeres .INMUJERES. (2012). Amplio Marco jurídico reconoce los derechos laborales de las mujeres. Recuperado de:  http://www.inmujeres.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/inicio-noticias/623-amplio-marco-juridico-reconoce-los-derechos-laborales-de-las-mujeres

Migueles, T.R. (2014). Día Internacional de la Mujer: Discriminación laboral. Periódico El Universal. Recuperado de: http://www.eluniversal.com.mx/finanzas-cartera/2014/impreso/el-bajo-salario-108603.html

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Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Por Daniel Avilés Sánchez10398Postalpequebaja

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora (o también Día Internacional de la Mujer) se celebra el día 8 de marzo y está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, en plena revolución industrial y durante el auge del movimiento obrero.

La Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a propuesta de la dirigente comunista alemana Clara Zetkin, como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países.

Clara Zetkin se interesó mucho en la política sobre la mujer, la lucha por la igualdad de derechos y el derecho al voto, impulsando el movimiento femenino en la socialdemocracia alemana. Entre 1891 y 1917 editó el periódico “Igualdad” y en 1907 se convirtió en líder de la nueva Oficina de la Mujer del SPD. Fue ella la que decidió que a partir del 8 de marzo de 1911, dicha fecha se considerara el “Día Internacional de la Mujer” o “Día de la Mujer Trabajadora”.

Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de personas, que exigieron para las mujeres el derecho de voto y el de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.

En el año 1917, como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la Primera Guerra Mundial, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de “pan y paz”. Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos.

Cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar, y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.

Clara Zetkin propuso la idea del Día de la mujer trabajadora, mejor conocido como el Día Internacional de la Mujer, que fue declarado en su 2° segunda conferencia, y se indica que este será celebrado cada 8 de marzo en conmemoración de que en esta misma fecha, pero en 1909, un incendio originado en una fábrica de Nueva York, Estados Unidos; ocasiono que más de 140 mujeres perdieran la vida.

Desde esos primeros años, el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional de la mujer, reforzado por las Naciones Unidas mediante cuatro conferencias mundiales sobre la mujer, ha contribuido a que la conmemoración sea un punto de convergencia de las actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica.

El Día Internacional de la Mujer es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una función extraordinaria en la historia de México.

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Bienestar social para la Mujer

8-de-marzo2015

Por Mariana Cardoso Corte

El Día Internacional de la Mujer es una fecha que lleva no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. Esta lucha comienza el 8 de marzo de 1857 con un grupo de obreras textiles que deciden salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban.

Debido al desarrollo del capitalismo salvaje, se producen grandes huelgas, nacen y se consolidan las organizaciones políticas, sociales y sindicales obreras más combativas, con unas exigencias innegociables de conseguir el derecho a la libertad de imprenta, de expresión, de asociación y de huelga, además de mejoras laborales.

Ahora bien qué pasa actualmente con el bienestar social de las mujeres entendido desde el punto dentro de la lucha ante una igualdad de género. Se ha acrecentado en forma consistente la conciencia acerca de las desventajas de las mujeres en las sociedades contemporáneas de todo el mundo. Lo cual ha favorecido la ampliación de las posibilidades de su participación en diversas esferas de la actividad.

Sin embargo aún se asumen desventajas acerca de la discriminación y de la violencia contra ellas, vistas como objeto. Así la persistencia de estas desventajas adquiere mayor relevancia si se considera que las restricciones que enfrentan las mujeres obstaculizan el acceso de la sociedad, en su conjunto, y de la familia, a mayores niveles de bienestar.

Es interesante observar, en general, que estos son los indicadores relacionados con la educación que se mantiene, los que tienen un comportamiento distinto al esperado, por esta razón los invito a reflexionar sobre el hecho de tomar como “celebración” un día de lucha, no celebremos lo que aún no se ha consolidado, no olvidemos sus raíces, qué les parece que en lugar de felicitar a las mujeres mejor contribuyamos a alcanzar niveles más altos de desarrollo  a definir y ejecutar las medidas que habrán de ser adoptadas para abatir la discriminación a que están sujetas y acrecentar así la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en los diferentes entornos de la vida social.